• ¿Cuáles son los peligros de recrear la realidad en el metaverso?

  • Sandra Helou, de Zilliqa, escribe que los nuevos mundos virtuales rebosan de oportunidades. Pero, ¿y si los problemas del mundo real se exageran en el metaverso?

    El mundo tuvo su primer contacto con un universo digital paralelo en la novela de ciencia ficción de Neal Stephenson “Snow Crash”, de 1992. El metaverso, que es anterior a las fichas no fungibles, forma parte del canon literario y de entretenimiento desde hace casi 30 años. El metaverso, que a menudo se representa como un escape virtual de las limitaciones de la realidad, parece ser el siguiente paso lógico al considerar hacia dónde nos dirigimos como sociedad.

    Dado que gran parte de nuestras vidas ya tienen lugar en línea -desde nuestras propias representaciones digitales en las plataformas de los medios sociales hasta la medida en que confiamos en los mercados en línea para comprar por ocio o por necesidad-, la infraestructura ya está creada. Sin embargo, a medida que los proyectos, las startups y las grandes empresas tratan de sacar provecho de la tendencia metaversa, debemos detenernos y preguntarnos: ¿cuáles son los riesgos que nos esperan?

    ¿Es esto la vida real o sólo una fantasía?

    Estamos asistiendo al inicio de un nuevo fenómeno en Corea del Sur. Con el aumento de los precios de las propiedades, la desigualdad socioeconómica y las sombrías perspectivas profesionales como resultado de la devastación de la pandemia del coronavirus, la Generación MZ se precipita hacia el metaverso. La compra y venta de terrenos se convierte en una posibilidad muy real en el metaverso, y cuando se combina con el valor monetario del mundo real, actúa como una fuerza niveladora en una sociedad en la que las probabilidades no siempre son parejas.

    La generación MZ se define como el grupo de edad que ha crecido con la conectividad digital desde su nacimiento, e incluye tanto a los millennials como a la generación Z. Este nuevo segmento de la sociedad ha tenido que lidiar con las realidades de una economía “sin contacto” más que nunca, ya que se trata de un estado de cosas “sin contacto”, lo cual es apropiado, dado el impacto de una pandemia que ha exigido el distanciamiento social.

    Untact es un concepto que describe “un futuro en el que las personas interactúan cada vez más en línea y las empresas sustituyen a los humanos por máquinas para protegerse de los efectos del aumento de los salarios y del rápido envejecimiento de la mano de obra”. Corea del Sur ya se ha comprometido a convertirse en un líder mundial en el desarrollo de tecnologías e infraestructuras para un mundo cada vez más fracturado. De hecho, sus ciudadanos se encuentran entre los usuarios más activos en plataformas metaversas como Earth 2 y Decentraland.

    Corea del Sur, así como otros mercados como el de Filipinas, donde los ciudadanos han acudido en masa a mundos virtuales como los que ofrece Axie Infinity, demuestran cómo las persistentes desigualdades estructurales impulsan a la gente a buscar alternativas. Aunque todavía no estamos en un futuro distópico, los catalizadores son similares. La gente querrá maximizar sus rendimientos con la esperanza de obtener cualquier ganancia posible, lo cual es una tendencia similar a la que hemos visto con los activos digitales ante el aumento de la inflación, la depreciación de la moneda y la inseguridad económica.

    Las brechas digitales se están ampliando.

    Del mismo modo, ¿qué pasa con las desigualdades que pueden surgir a la hora de acceder al metaverso? Se ha hablado mucho de la entrada de Facebook en este espacio, que ha sido posible en gran medida gracias a su unidad de negocio Oculus. Los críticos no han tardado en señalar que la entrada de las grandes empresas tecnológicas en el metaverso no hace más que desviar la atención de los principios fundamentales hacia los que se dirige Internet en el marco del auge de la Web 3.0: un ecosistema en línea más descentralizado y equitativo. Con Facebook a la cabeza, es probable que el metaverso se convierta en una oportunidad más para monetizar franjas cada vez mayores de datos de los usuarios, al tiempo que vuelve a plantear los mismos problemas de vigilancia y responsabilidad que existen en el mundo virtual.

    Mientras tanto, las crecientes desigualdades que ya hemos visto en la brecha digital pueden verse amplificadas en el metaverso. Al participar en paisajes 3D inmersivos y continuos, la igualdad de acceso a las mismas herramientas e infraestructuras requerirá probablemente no sólo una cantidad significativa de potencia de cálculo, sino también un acceso a Internet de alta velocidad y auriculares de alta gama. Del mismo modo, dado que la publicidad es probablemente un componente clave de la financiación de los metaversos “cerrados” o respaldados por las empresas, ¿la desigualdad vendrá determinada por quién puede permitirse un metaverso sin publicidad o por la calidad de su avatar? ¿No corremos el riesgo de crear una nueva división entre los que tienen y los que no tienen?

    Con tantos aspectos de la vida que se viven ahora en línea, como la educación, la carrera profesional e incluso las citas, será fundamental nivelar estos puntos de acceso a la infraestructura del metaverso.

    Un fallo en la matriz

    Jean Baudrillard, filósofo y sociólogo francés, acuñó el término hiperrealidad para describir un estado en el que la realidad y la simulación están tan entrelazadas que perdemos de vista las distinciones entre ambas. Según Baudrillard, el mundo simulado acabará importando más que el “real”, ya que será la fuente de todo significado y valor. ¿Habrá algún día un estado en el que sólo queramos estar enchufados, de forma similar a como la Generación MZ encuentra ahora que el cambio de propiedades en Decentralandia proporciona mucha más satisfacción?

    ¿En qué queremos que se base el metaverso si, finalmente, el concepto de metaverso se convierte en una realidad en sí mismo? Si miramos a “Snow Crash” como un cuento con moraleja, vemos el surgimiento de ciudades-estado gobernadas por los intereses de las grandes empresas: la desigualdad acaba triunfando, y el metaverso sirve en cambio de escape virtual, de distracción idealista de las ruinas de la realidad.

    Tenemos la oportunidad de crear algo realmente asombroso como ecosistema colectivo de blockchain -ya sean proyectos de NFT, juegos para ganar o mundos virtuales- en colaboración con un número creciente de programadores y diseñadores de UX de todo el mundo. Podemos crear un metaverso que sea accesible, justo y beneficioso para todos, sin importar quiénes sean o dónde estén, gracias a una ideología de descentralización. No desaprovechemos esta oportunidad; no necesitamos tomar prestada la realidad: podemos hacer más.

    What's your reaction?
    Happy0
    Lol0
    Wow0
    Wtf0
    Sad0
    Angry0
    Rip0